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En el Valle del Colca se encontraron 8,000 hectáreas de terrazas de irrigación de tierras que al mismo tiempo evitan la erosión de los suelos. Hoy han transcurrido más de 1,400 años desde la construcción de estas terrazas y aún continúan en funcionamiento, permitiendo la siembra de papa, 32 variedades de maíz, 12 de haba y hasta 54 de quinua, entre otros productos para el consumo de los pobladores de la región.

En los poblados se han encontrado muestras de la arquitectura y decoración colonial que sintetizan sobre todo el estilo “mestizo” que se desarrolló en el Colca a partir del siglo XVIII en cada una de las iglesias. Algunas iglesias fueron construidas con la llegada de los españoles al valle (aproximadamente en el años 1570) y adoptaron en consecuencia el estilo renacentista de la época. Otras en cambio se caracterizan por el estilo barroco que se da desde 1640 hasta el 1700. Las iglesias más impresionantes son las de Lari, Yanque, Cabanaconde y Sibayo.

Muchas de las casas en el valle siguen siendo edificadas en piedra con techos de ichu (tipo de paja que crece a considerable altitud). Las mujeres en las comunidades visten aún trajes típicos: faldas largas y chalecos con coloridos bordados y sombrero con cinta.

El Cañón del Colca es el hábitat de animales como el cóndor andino entre otras 100 especies de aves, cuatro tipos de camélidos: la vicuña, el guanaco, la llama y la alpaca. Además existen más de 300 especies de plantas, de las cuales 30 son cactus, sin dejar de mencionar la primitiva yareta verde. Uno de los espectáculos más invaluables de la visita al cañón es el amanecer junto al precipicio donde se puede observar, cuando amanece, el vuelo de aproximadamente 20 cóndores.

El valle es ideal para realizar actividades recreativas y artísticas como la pintura, fotografía, poesía, entre otros; al igual que es propicia para realizar deportes de aventura como trekking, canotaje, escalada, bicicleta, etc.

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