Historia

El origen de este valle se debe a una falla de la corteza terrestre, erosionada durante miles de años por el río más largo de la costa peruana. El río Colca llega a profundidades de hasta 3,400 metros en ambas laderas y más de 200 kilómetros de longitud.

La belleza del valle no es afectada, por el contrario, es complementada por una impresionante cicatriz en la tierra a la cual llamamos el “Cañón del Colca”, cuya profundidad lo ha hecho uno de los cañones más profundos del mundo. En la última expedición realizada al Cañón del Colca en el 2005, encabezada por el matemático y expedicionario polaco Andrew Pietowski se reveló que en la zona adyacente a la localidad de Quillo Orco, en el distrito de Huambo, la profundidad del Cañón del Colca alcanzaba 4,160m. en el lado norte y 3.600 m. en el lado sur.

Esta formación geológica que le ha tomado a la naturaleza miles de años en esculpir, alberga una diversidad de animales entre los cuales podemos contar al puma, la vizcacha (conejo andino), la taruka (venado andino), al majestuoso cóndor, aunque es una especie en vías de extinción, todavía se logra ver con frecuencia a varios de ellos. Esta ave similar a un buitre sale a cazar temprano por la mañana y entrada la noche. La mayoría de los cóndores están entre diciembre y marzo en la costa debido a la estación lluviosa de los Andes. Todo junto; naturaleza, folclore e historia; hacen del Valle y del Cañón del Colca un destino obligado en un viaje por el Perú.

Tal vez la atracción que más destaca sean las terrazas y andenes que se extienden a lo largo del valle y en las laderas de las montañas que ven pasar al río Colca formando tan profundo cañón. Dichas terrazas datan de los siglos IX y XIV, época en la que los grupos étnicos Cabanas y Collaguas realizaron tan magnífica labor en la canalización de aguas, así como en la preparación de las laderas para el cultivo de papas, maíz, habas, quinua, etc. Aún hoy en día, dichas terrazas y andenes siguen siendo cultivados por sus descendientes.

En las cuevas del Valle del Colca se encuentran pinturas y grabados con más de 7.000 años de antigüedad representando escenas de caza, camélidos (guanacos, llamas, etc.), zorros, figuras humanas, representaciones astrales como el Sol, la Cruz del Sur, aves y muchas otras figuras, que prueban el paso de los varios asentamientos humanos, durante miles de años, que dejaron huellas de su existencia.

Iglesias

El Valle del Colca muestra numerosas iglesias desperdigadas por todo el valle que congregan lo mejor de las corrientes arquitectónicas y artísticas europeas con los ingeniosos aportes decorativos de la población nativa. El resultado fue un rico estilo barroco mestizo, con influencias de Arequipa y Cusco. Cada una de las iglesias destaca por alguna peculiaridad propia; algunas están construidas completamente con la piedra volcánica de sillar; otras tan solo por sus soberbias fachadas; otras guardan singulares pinturas y esculturas en sus interiores; otras son tan antiguas como los primeros años de la conquista.

Artesanía

Las principales expresiones folclóricas del Colca se suelen representar en los días de fiestas costumbristas entre ellos los más conocidos el Wititi, el Qamili, el Tincachi, los Carnavales, el Turcu Tusuy y las Corridas de Toros, mostrando su gran peculiaridad en el desarrollo de su artesanía.

En su artesanía destacan los bordados con los que las mujeres embellecen sus trajes y sombreros típicos. Además los tejidos a base de fibra de alpaca y llama son elaborados localmente por los pueblos de la parte alta.